Conventos
Los monumentos coloniales de orden religioso, como los ex conventos de los siglos XVI al XVIII constituyen una parte importante del patrimonio cultural del pueblo hidalguense.
Agustinos y Franciscanos, principalmente incursionaron en el estado de Hidalgo y dejaron construidos 21 hermosos conventos que hoy son, además de un gran atractivo turístico, una huella indeleble de la historia y símbolo perenne del sincretismo de dos culturas.
De diversos estilos según la época y la región, todos los conventos son magnificas obras arquitectónicas que resguardan parte muy importante del arte colonial; como muebles, pinturas, murales y esculturas, muestra del talento y la capacidad indígena, así como de la influencia de ellos y del mestizaje en la vida de la Colonia.
Destacan los ex conventos de San Nicolás Tolentino, en Actopan, de origen agustino fundado en 1548. San Miguel Arcángel, en Ixmiquilpan, que data del año 1550; Los Santos Reyes, en Metztitlan, monasterio agustino del Siglo XVI; así como San Francisco, en Pachuca de Soto, que fue construido entre los años 1596 y 1660, el cual en la actualidad alberga un importante conjunto cultural.
Mención aparte merecen los ex conventos de San Andrés, ubicado en Epazoyucan; San Agustín, en Huejutla, edificado sobre una antigua pirámide de la época prehispánica. Este fue el primer templo que se construyo en la región de la Huasteca; así como el ex convento de San mateo, en Huichapan y San Martin en Alfajayucan, construido por los franciscanos entre 1558 y 1585.
Igualmente majestuosos son los ex conventos de San Agustín, en Atotonilco el Grande, que data del Siglo XVI, con impresionantes pinturas en el cubo de la escalera, sin comparación en todo México ya que su tema no es religioso. La representación muestra a San Agustín rodeado de los clásicos griegos y latinos: Sócrates, Platón, Aristóteles, Pitágoras, Seneca y Cicerón, algo realmente extraño para el momento y la visión religiosa de la época; es el del Señor de Singuilucan, iniciado por los franciscanos y terminado por los agustinos en el Siglo XVIII; así como el ex convento de San Francisco de Asís, en Tepeapulco, edificado en el año 1528 sobre lo que por siglos fue el templo mayor del Tepeapulco prehispánico.